Olor a incienso y a mosto
en las calles de Jumilla.
Se han unido dos pasiones
sólo una vez en la vida.
Semana Santa en otoño,
cuando revientan las uvas,
con los aromas del mosto
enredados en las túnicas.
Desfilan los nazarenos,
llevando paso tras paso
la pasión de Jesucristo
amarrado a una columna,
humillado y flagelado
en noche de Jueves Santo,
unida a otra pasión,
la pasión de la vendimia.
Al sonar de los tambores,
el Cristo va caminando,
sintiendo todos nosotros
al Cristo más jumillano.
De las notas magistrales
de marchas y pasodobles,
compuestas por el talento
de dos queridos paisanos,
elevándose hasta el cielo
en desfile de Amargura,
uniendo la noche mágica
de Jueves Santo en otoño,
cuando se cortan las uvas,
y Jumilla huele a mosto.
sábado, 18 de septiembre de 1999
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