sábado, 19 de junio de 1999

Cuesta de los Pasos Altos


Cuesta de los Pasos Altos,
estás en mi corazón
porque allí vivía mi abuela,
porque allí nació mi padre,
porque allí jugaba yo.


Fueron pasando los años
y más te fui conociendo,
te fuiste uniendo a mi vida
y más yo te fui queriendo.

Quedaron allí dos ramas
del árbol que me dio vida
fueron dos ramas queridas
las primeras que nacieron.
Y porque bien las cuidamos
florecieron muchos años
y muchos años vivieron.

¡Catalina, Ana, Juana,
Eulogio, y Juan Diego!,
¡La madre nos llama
que vamos a cenar!

Los llamaba así Manuela
con la mesa preparada
mientras las demás jugaban
al escondite en la cuesta.

Eran Manuela y mi padre
los últimos que nacieron.
Lo hicieron el mismo día
fueron los frutos pequeños
de las ramas de ese árbol
que allá en la cuesta crecía.

¡Cuesta de los Pasos Altos!
Cuantos recuerdos yo tengo
en mi vida tú has quedado
grabadita por entero.

sábado, 30 de mayo de 1998

¡El abuelo y el árbol!

El albaricoquero que plantó
el abuelo Paco, quedó solo
a la orilla del bancal
en la reguera;
desde lejos se divisaba
su silueta mejestuosa.
Y en cada primavera
lucía con orgullo,
su fruto rico y jugoso.
Pero sus ramas, poco a poco
iban adoleciendo
el paso de los años;
sus raices,
retorcidas en la tierra
no podían impulsar
la savia que del tronco
hasta las ramas subiera,
en otros tiempos vigorosa.
Se moría el viejo árbol,
viejo, como viejo
se fue el abuelo Paco.
De sus ramas verdes
ya no cuelgan sus dorados frutos,
no da sombra,
y no ves su figura
cuando vas por el camino.
¡Ya no está!
¡Si de una raíz perdida
pudiera una rama brotar,
y volvieras a la vida...!
Y te viéramos crecer
y volver a darnos fruto,
y a tu sombra descansar.
Y en la memoria fundidos
volvieron juntos a estar,
árbol y abuelo otra vez.

viernes, 1 de mayo de 1998

Cruz de Mayo

Todos a una, dispuestos
a vivir un día especial,
dejamos los quehaceres cotidianos,
salimos a la calle,
la alegría nos desborda,
cada uno se afana en arreglar su fachada.
Hay algo diferente en el ambiente,
comienza el mes de mayo.
Nuestra querida calle Marchante
soleada, engalanada y feliz
se dispone a vivir su fiesta,
arcos, balcones y ventanas
visten sus mejores prendas.
El suelo brilla, las aceras, un jardín
con los colores vivos y radiantes
de la primavera.
¡Qué preciosa estás!
Y nosotros los vecinos orgullosos
de que seas nuestra y vivir en ti.
Y en el halo infinito
de tu grandiosa belleza
con el soplo de magia
que te envuelve este día
emerge soberana
como una gran diosa
envuelta en bellas flores
una cruz de alegría,
una cruz de esperanza
que manos inexpertas
temblorosas te hicieron
con flores que envuelven
tu sublime contorno.
¡Hermosa Cruz de mayo!
despertando a la vida
en cada primavera.
Flores que a los pies de la Virgen
y del Cristo dejamos
pidiéndoles a cambio
unas buenas cosechas,
que protejan los campos
de la furia del tiempo
que nos dan alimento
alegría y trabajo.
¡Bendita Cruz de mayo!
con amor te pedimos
Ana Antonia Alonso Molina
Jumilla, Mayo 1998que estemos muy unidos
que nos des buen talante.
¡Benditos los vecinos
de la calle Marchante!

sábado, 27 de diciembre de 1997

Vientos... vientos...

Vientos solanos, vientos del norte
vientos lejanos, vientos... vientos...
vientos que cruzan la tierra
que arrasan los campos
vientos que llevan y traen
desconcierto, tristeza... hambre...

Vientos de tramontana
que traen la lluvia,
sopla, nunca te canses
sopla viento del sur
cálido como tú nadie
sopla viento de lluvia.

Tierra de vientos somos
tierra árida y seca
tierra agrietada y recia
tierra a pesar de todo
tierra, hermosa tierra.

Cesa tu furia viento...
cesa ya y descansa
cesa ya y te alejas
cesa y deja las nubes
que tu fuerza las aleja
y están cargadas de agua,
agua que tú no dejas...

miércoles, 26 de noviembre de 1997

¡Fernandito!

Te busco en mi pensamiento
y te encuentro...
No puedo separar
aquellos años de mi vida
de tu presencia.
Fuiste el amigo fiel
al que cuidaba y quería.

Aquellas Navidades
cuando tanto nevaba
que nos gustaba jugar...
hasta cansarnos
y por las noches
te acurrucaba en mis brazos
y te dormías...

Las noches de aquellos veranos
que supimos vivir tan unidos
a la familia, a los vecinos...
recuerdo que guarda
mi alma hacia ti.
¡Donde quiera que tú estés...
Fernandito!

jueves, 17 de julio de 1997

Miguel Angel Blanco


No será vana tu muerte,
ni olvidará nunca España
el daño que a ti te han hecho,
la maldad de algunos hombres.

El pueblo que hoy te llora
y alzó sus brazos al cielo,
no ha de encontrar el consuelo
a tan tremenda maldad.

Siendo tú nuestra bandera
en nuestra lucha constante
iremos siempre adelante
hasta conseguir la paz.

Desde la pena profunda
por haberte a ti perdido,
diremos ...

Tú muerte en vano no ha sido
y en el corazón de España
que en gloria a puesto tu nombre
quedará para siempre fundido
en el amor más profundo.


-Jumilla, 17 de Julio de 1997-

viernes, 11 de abril de 1997

¡Jumillanos de solera!

Hubo dos buenas personas
jumillanos por más señas
que montaron un negocio
e hicieron buena clientela.

Su negocio era de gafas,
de relojes, de pulseras,
de joyas de las mejores
y de arreglos de primera.

María Luisa y Luis Marín
Luis Marín García era...
el óptico jumillano
con más y mejor solera.

Y aunque la cepa se arranque
para plantar otra nueva
siempre queda la raíz
pegadita aquí a su tierra.

Recuerdo yo con nostalgia
tiempos de otra manera,
los anuncios de la radio
que me quedó bien grabado
con aquella cantinela
el de Luis Marín García
que me aprendí de memoria
y que así muy bien decía:

“ Luis Marín García
vende el reloj moderno
Luis Marín García
vende gafas de primor
y su joyería es hoy la garantía
lo mejor que hay en Jumilla
no lo dude, ¡no señor!”

La vida no se detiene
no para su caminar
dándonos nuevos destinos
que hay que saber apreciar.

Gozar pleno a vuestros hijos
y vuestros nietos también
sentios niños como ellos
y tan felices sereis.

Las puertas tenéis abiertas
“amigos” aquí estaremos
María Luisa y Luis Marín
siempre os recordaremos.

Familia Gómez Alonso.