Sentiremos aquí todos tu ausencia
y más se alegra el cielo de tenerte,
por nada dejaremos de quererte
aunque ya no tengamos tu presencia.
Nuestro tiempo fue trabajo y cariño
y tú siempre disponible y afanada,
compañera responsable y admirada
por tu mano hábil con la aguja y el hilo.
Después sufriste y Dios quiso premiarte,
llevándote con Él en su partida
en su abrazo de amor y de confianza.
Y dormida en su seno para amarte
te elevó con su luz hacia la vida,
la vida de la paz y la esperanza.
martes, 20 de abril de 2004
viernes, 14 de marzo de 2003
Gritos de paz
¿Para qué sirven las guerras?
Sólo para destruir.
¿Para qué sirven las guerras?
Para matar y morir.
Para quedar mutilados
los cuerpos, los corazones
y desgarradas las almas,
y rotas las ilusiones.
¿Dónde vais hombres valientes,
qué ideal estáis buscando?
Si vais muriendo en el frente
y vais muriendo matando.
Ni triunfan los ganadores,
es un horror inhumano,
hay muchas gentes que sufren.
¿Qué es lo que aquí se ha ganado?
¿Por qué los hombres se empeñan
si al final han fracasado?
Si el arma de la palabra
nunca nadie la ha escuchado.
¿Para qué tanta avaricia,
para qué tanto desorden?
Si al final todo se acaba
nunca triunfarán los hombres.
La paz todos exigimos.
La paz todos deseamos.
Callad por siempre las bombas
pues la paz necesitamos.
Sólo para destruir.
¿Para qué sirven las guerras?
Para matar y morir.
Para quedar mutilados
los cuerpos, los corazones
y desgarradas las almas,
y rotas las ilusiones.
¿Dónde vais hombres valientes,
qué ideal estáis buscando?
Si vais muriendo en el frente
y vais muriendo matando.
Ni triunfan los ganadores,
es un horror inhumano,
hay muchas gentes que sufren.
¿Qué es lo que aquí se ha ganado?
¿Por qué los hombres se empeñan
si al final han fracasado?
Si el arma de la palabra
nunca nadie la ha escuchado.
¿Para qué tanta avaricia,
para qué tanto desorden?
Si al final todo se acaba
nunca triunfarán los hombres.
La paz todos exigimos.
La paz todos deseamos.
Callad por siempre las bombas
pues la paz necesitamos.
sábado, 1 de febrero de 2003
Campos de Jumilla
¡Campos de Jumilla,
repletos de soles,
cuajados de viñas!
repletos de soles,
cuajados de viñas!
Porque del norte hasta el sur,
desde el este hasta el oeste,
en los llanos y en las laderas
y en bancales bien labrados,
ondean hermosas cepas,
cepas, identidad de Jumilla,
que al sol y en tierra secana
sus uvas dan el buen vino
entre lo mejor de España.
desde el este hasta el oeste,
en los llanos y en las laderas
y en bancales bien labrados,
ondean hermosas cepas,
cepas, identidad de Jumilla,
que al sol y en tierra secana
sus uvas dan el buen vino
entre lo mejor de España.
Cepas que fueron plantadas
a fuerza de pico y brazos,
cepas que son bien cuidadas
por buenas gentes del campo.
Cepas de cuerpos leñosos
preñadas de sentimientos,
que en silencio con sus lloros
abren borrones al viento,
y harán nacer día a día
uva, pámpanos, sarmientos,
que transformarán la viña
cada año en ciclo nuevo.
preñadas de sentimientos,
que en silencio con sus lloros
abren borrones al viento,
y harán nacer día a día
uva, pámpanos, sarmientos,
que transformarán la viña
cada año en ciclo nuevo.
Sus manos siempre dispuestas
muy atento el labrador,
cuidará de la cosecha
la llevará a su sazón.
muy atento el labrador,
cuidará de la cosecha
la llevará a su sazón.
Pendiente de noche y día
con muchas horas sin sueño,
muchos días de trabajo,
de esperanza y de ilusión.
con muchas horas sin sueño,
muchos días de trabajo,
de esperanza y de ilusión.
¡Viñas de Monastrell de Jumilla
que la vista te recrean,
si te internas por caminos,
si contemplas sus cosechas,
si recorres sus bancales,
si pisoteas sus tierras!
que la vista te recrean,
si te internas por caminos,
si contemplas sus cosechas,
si recorres sus bancales,
si pisoteas sus tierras!
Cepas de cuerpos leñosos
que sufrís las inclemencias
de los azotes del tiempo,
los pedriscos y riadas,
sequías, vientos y heladas,
y las plagas que nos acechan.
que sufrís las inclemencias
de los azotes del tiempo,
los pedriscos y riadas,
sequías, vientos y heladas,
y las plagas que nos acechan.
Cepas del fuerte secano
de los campos de Jumilla,
cepas de brazos abiertos
que formáis hermosas viñas.
de los campos de Jumilla,
cepas de brazos abiertos
que formáis hermosas viñas.
Cepas que fuisteis plantadas
por nuestros antepasados.
Honores siempre a vosotras,
y honores a aquellos hombres
trabajadores y honrados,
que por siempre iréis unidos
y seréis siempre el orgullo
de los campos jumillanos.
por nuestros antepasados.
Honores siempre a vosotras,
y honores a aquellos hombres
trabajadores y honrados,
que por siempre iréis unidos
y seréis siempre el orgullo
de los campos jumillanos.
¡Malditos zagales!
secándose al sol,
aquellos capazos
de pleitas de esparto
cubrían aceras
muy bien alineados.
El amo esperaba
garrote en la mano
porque los zagales
salían del colegio
y pícaros iban
saltando y pisando.
Era la batalla
de todos los años
cuando la vendimia
había terminado.
¡Malditos zagales..!
¡Que bordes, que malos..!
También yo me cuento,
no es que éramos malos
es que nos tentaban
secándose al sol
aquellos capazos,
y había que pisarlos.
martes, 1 de octubre de 2002
Atardecer
lunes, 29 de julio de 2002
Mori
un miembro más,
en cada momento
estabas, en salidas
hacia el campo y la playa
siempre nos acompañabas, y eras
compañera fiel.
Cuando sentada en tu cama
el amo por la puerta se asomaba
y el mono de la percha descolgaba,
sabías, que la salida hacia el campo
era cierta y tus ojitos vibraban,
dando saltos y gruñidos de contenta.
Ahora, bien se nota tu ausencia,
en nuestra retina estás
pero falta tu presencia,
tus ladridos y tus saltos,
tus ronroneos, tus lloros,
tus ojillos chispeantes,
tus orejillas alerta.
Tu rabillo en movimiento
cuando el viaje se aproxima,
tus quejidos y tus fiestas.
Mas no te has ido,
tú, Mori, siempre estarás
con nosotros.
Hay quien dice que el “alma”
solo es del hombre.
Nosotros muy bien sabemos,
que en estos años vividos
nuestras “almas” se entendieron
y ahora... aunque no estás
en vida, estás en nuestro sentimiento.
“Tu familia”
lunes, 3 de junio de 2002
Una tarde de mayo
Deliciosa aquella tarde,
de aquel hermoso mes de mayo,
el lugar, es un edén,
de bellas flores rodeado.
De árboles llenos de vida,
sencillos y hermosos geranios,
y enredados en las verjas
suben las ramas trepando.
Anfitrionas, dos hermanas,
graciosas como ellas solas
Obdulia y Ana,
y al entorno de una mesa,
cuatro tazas de café
una tabla de parchís
y una agradable merienda.
Y al ritmo del pín, pán, pún
del catapún candela,
dando vueltas con las fichas
que te mato, que me matas,
que yo gano, que no llegas,
que cuento diez y ahora veinte
y que de nuevo al corral
a esperar que salga el cinco
y otra vez a dar la vuelta.
Y en el centro de este ambiente
Agustina, amiga de Ana y Obdulia
pero... Alto ahí... ¡No creáis
que solo es vuestra!
Que con el hilo y la aguja
allá en los años sesenta,
conocí yo a Agustina.
Que entre ojales y entretelas,
entre bolsillos y mangas,
hilvanes, cuellos, portezuelas,
forros, bajos, bocamangas,
volantes y sobrehilados, junquillos,
bastas, plisados, pestañas,
pespuntes y más pespuntes,
hombreras y más hombreras.
Gafetes, presillos, botones,
presiones, ojales y etc., etc., etc.
se formó tal enrredije,
del que nació para siempre
una amistad sincera.
Casi “na” menudo rollo
he “formaó”
“pa” solo querer decir;
que en el puerto de Jumilla,
una tarde primorosa de un
hermoso mes de mayo,
la pasaron cuatro “tías locas”
dándole vueltas al dado.
Bueno, ahora, con mucha
formalidad y en virtud
de un sentimiento
y con plena lucidez
os quiero a las tres decir;
gracias por aquella tarde,
gracias por vuestra amistad
yo me muestro como soy
y de corazón os digo;
aquí está Ana Antonia
“pa” lo que queráis mandar.
de aquel hermoso mes de mayo,
el lugar, es un edén,
de bellas flores rodeado.
De árboles llenos de vida,
sencillos y hermosos geranios,
y enredados en las verjas
suben las ramas trepando.
Anfitrionas, dos hermanas,
graciosas como ellas solas
Obdulia y Ana,
y al entorno de una mesa,
cuatro tazas de café
una tabla de parchís
y una agradable merienda.
Y al ritmo del pín, pán, pún
del catapún candela,
dando vueltas con las fichas
que te mato, que me matas,
que yo gano, que no llegas,
que cuento diez y ahora veinte
y que de nuevo al corral
a esperar que salga el cinco
y otra vez a dar la vuelta.
Y en el centro de este ambiente
Agustina, amiga de Ana y Obdulia
pero... Alto ahí... ¡No creáis
que solo es vuestra!
Que con el hilo y la aguja
allá en los años sesenta,
conocí yo a Agustina.
Que entre ojales y entretelas,
entre bolsillos y mangas,
hilvanes, cuellos, portezuelas,
forros, bajos, bocamangas,
volantes y sobrehilados, junquillos,
bastas, plisados, pestañas,
pespuntes y más pespuntes,
hombreras y más hombreras.
Gafetes, presillos, botones,
presiones, ojales y etc., etc., etc.
se formó tal enrredije,
del que nació para siempre
una amistad sincera.
Casi “na” menudo rollo
he “formaó”
“pa” solo querer decir;
que en el puerto de Jumilla,
una tarde primorosa de un
hermoso mes de mayo,
la pasaron cuatro “tías locas”
dándole vueltas al dado.
Bueno, ahora, con mucha
formalidad y en virtud
de un sentimiento
y con plena lucidez
os quiero a las tres decir;
gracias por aquella tarde,
gracias por vuestra amistad
yo me muestro como soy
y de corazón os digo;
aquí está Ana Antonia
“pa” lo que queráis mandar.
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